La leyenda del diluvio
Después
de los horrores que Zeus presenció en el banquete de Licaón decidió que debía
acabar con toda la humanidad sin embargo eso podría tener consecuencias
nefastas para los dioses, no llegarían más sacrificios ni oraciones. Zeus
prometió a los otros dioses que no extinguiría a toda la raza humana, solo
pretendía acabar con todos aquellos que no respetaban a los dioses y no
cumplían con los rituales. Desde la cima de una colina Zeus estuvo a punto de lanzar su rayo
contra una ciudad cuando recordó la profecía según la cual el mundo sería
destruido por la llamas. Fue entonces cuando llamó a Poseidón, dios del mar,
para que con su poder provocara inundaciones y terremotos que acabaran con
todos los humanos. Los únicos que se salvaron fueron Deucalión y Pirra que a
ojos de Zeus parecían los padres idóneos para la nueva raza humana. Al terminar
el diluvio y una vez que las aguas retrocedieron al mar el arca se posó sobre
el monte Parnaso, lugar donde se encontraba el oráculo de Temis. Deucalión y
Pirra entraron en el templo para que el oráculo les dijera que tenían que hacer
para repoblar el mundo, la diosa les dijo "Vuélvanse hacia atrás y arrojen
los huesos de su madre". Deucalión y Pirra se dieron cuenta de que se
refería a las rocas. De esa forma, la piedras arrojadas se convirtieron en hombres,
y las lanzadas por Pirra en mujeres.
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