ÍCARO
En una
ocasión en que el rey Minos quería impresionar a los cretenses, les dijo que
los dioses responderían a cualquier petición suya y los animó a que lo
probaran. Los cretenses le dijeron que pidiera al dios Poseidón, que hiciese
salir un toro del mar. Minos rezó fervientemente y prometió, que si el dios
hacía aparecer el toro, él luego lo sacrificaría en su honor. Ante el asombro
de todos, las aguas del mar se abrieron y apareció un magnífico toro
blanco.Pero Minos, impresionado con la belleza del toro, decidió unirlo al
resto de su ganado, y en su lugar sacrificó un toro normal. Esto enfureció a
Poseidón y en venganza, hizo que la bella Pasífae, la que brilla, esposa de
Minos se enamorara del espléndido toro.
Minos lo
aceptó, hasta que la bestia comenzó a mostrar gusto por la carne humana. El rey
no quiso destruirlo para no enfurecer más a Poseidón y decide llamar a Dédalo
para pedirle que construya una prisión especial para el Minotauro. Dédalo
construye una red de pasadizos y cámaras, algunas superficiales y otras
subterráneas, del cual era imposible encontrar la salida. Este Laberinto se
convierte en el hogar del Minotauro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario