POSEIDON EN EL ARTE

jueves, 1 de diciembre de 2016

ÍCARO
En una ocasión en que el rey Minos quería impresionar a los cretenses, les dijo que los dioses responderían a cualquier petición suya y los animó a que lo probaran. Los cretenses le dijeron que pidiera al dios Poseidón, que hiciese salir un toro del mar. Minos rezó fervientemente y prometió, que si el dios hacía aparecer el toro, él luego lo sacrificaría en su honor. Ante el asombro de todos, las aguas del mar se abrieron y apareció un magnífico toro blanco.Pero Minos, impresionado con la belleza del toro, decidió unirlo al resto de su ganado, y en su lugar sacrificó un toro normal. Esto enfureció a Poseidón y en venganza, hizo que la bella Pasífae, la que brilla, esposa de Minos se enamorara del espléndido toro.
Minos lo aceptó, hasta que la bestia comenzó a mostrar gusto por la carne humana. El rey no quiso destruirlo para no enfurecer más a Poseidón y decide llamar a Dédalo para pedirle que construya una prisión especial para el Minotauro. Dédalo construye una red de pasadizos y cámaras, algunas superficiales y otras subterráneas, del cual era imposible encontrar la salida. Este Laberinto se convierte en el hogar del Minotauro.

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