POSEIDON EN EL ARTE

jueves, 23 de marzo de 2017

EL PANCRACIO
Es bien conocida la afición del antiguo pueblo griego por las competiciones deportivas. Había, tradicionalmente, dos deportes de combate: el pugilato (boxeo) y la lucha, basado el primero en técnicas de golpe y la segunda en llaves, inmovilizaciones y presas. En los Juegos Olímpicos del año 648 a.C. (y seguramente antes) debutó una nueva modalidad de lucha que combinaba ambas disciplinas. El nombre de este nuevo sistema de lucha da una idea bastante aproximada de sus características: pankration se llamaba en griego clásico, de pan, todo y kratos, fuerza, poder, energía. Una “lucha total” que incluía cualquier técnica que emplease el contendiente, incluso golpes o llaves que han estado prohibidos en casi todas las artes marciales desde entonces. Sólo había dos prohibiciones, y eran que los luchadores no podían morder ni introducir sus dedos en ojos, nariz o boca del contrario. Aparte de esto, todo valía, incluyendo estrangulaciones, golpes en los genitales, patadas y pisotones al oponente caído, golpes en la parte posterior de la cabeza y nuca…
Las competiciones de pancracio se hicieron muy pronto tremendamente populares. Había torneos en casi todos los juegos que se organizaban, fueran campeonatos mayores como los Juegos Panhelénicos o concursos a escala local. Los griegos atribuían la invención del pancracio a Teseo, que lo emplearía en su lucha contra el Minotauro, o bien a Heracles, que empleó su fuerza y técnica para derrotar al León de Nemea. Se dice que Alejandro Magno fue un apasionado de este deporte.
No había categorías de peso en el pancracio, ni límite de tiempo en los combates. Los adversarios se emparejaban al azar sacando bolitas o fichas de una urna. Los atletas luchaban desnudos, mientras los árbitros hacían cumplir las pocas normas ayudados por un garrote, vara o látigo. El único equipamiento empleado (y no siempre) eran unas protecciones de cuero que cubrían los nudillos, el puño y la muñeca llamados himantes. Hacia el siglo IV a.C. se empezaron a usar los sphairai, muy similares a los himantes pero acolchados por dentro y mucho más duros por la parte exterior. Aún había otro tipo de protector, el oxys, gruesas tiras de cuero endurecido que protegían nudillos y antebrazo. Todas las protecciones dejaban libre el pulgar para facilitar los agarres y presas. Un luchador podía rendirse en cualquier momento levantando el dedo índice, cosa que muchos consideraban deshonroso. De hecho, muchos espartanos dejaron de participar en campeonatos de pugilato y pancracio por considerar que era una forma poco honrosa de ser derrotado y para no exponerse a la vergüenza de tener que rendirse. Un luchador era también declarado vencedor cuando su adversario no podía continuar la lucha.

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