EL PANCRACIO
Es bien conocida la afición del antiguo pueblo griego por
las competiciones deportivas. Había, tradicionalmente, dos deportes de combate:
el pugilato (boxeo) y la lucha, basado el primero en técnicas de golpe y la
segunda en llaves, inmovilizaciones y presas. En los Juegos Olímpicos del año
648 a.C. (y seguramente antes) debutó una nueva modalidad de lucha que
combinaba ambas disciplinas. El nombre de este nuevo sistema de lucha da una
idea bastante aproximada de sus características: pankration se llamaba en
griego clásico, de pan, todo y kratos, fuerza, poder, energía. Una “lucha
total” que incluía cualquier técnica que emplease el contendiente, incluso
golpes o llaves que han estado prohibidos en casi todas las artes marciales
desde entonces. Sólo había dos prohibiciones, y eran que los luchadores no
podían morder ni introducir sus dedos en ojos, nariz o boca del contrario.
Aparte de esto, todo valía, incluyendo estrangulaciones, golpes en los
genitales, patadas y pisotones al oponente caído, golpes en la parte posterior
de la cabeza y nuca…
Las competiciones de pancracio se hicieron muy pronto
tremendamente populares. Había torneos en casi todos los juegos que se
organizaban, fueran campeonatos mayores como los Juegos Panhelénicos o
concursos a escala local. Los griegos atribuían la invención del pancracio a
Teseo, que lo emplearía en su lucha contra el Minotauro, o bien a Heracles, que
empleó su fuerza y técnica para derrotar al León de Nemea. Se dice que
Alejandro Magno fue un apasionado de este deporte.
No había categorías de peso en el pancracio, ni límite de
tiempo en los combates. Los adversarios se emparejaban al azar sacando bolitas
o fichas de una urna. Los atletas luchaban desnudos, mientras los árbitros
hacían cumplir las pocas normas ayudados por un garrote, vara o látigo. El
único equipamiento empleado (y no siempre) eran unas protecciones de cuero que
cubrían los nudillos, el puño y la muñeca llamados himantes. Hacia el siglo IV
a.C. se empezaron a usar los sphairai, muy similares a los himantes pero
acolchados por dentro y mucho más duros por la parte exterior. Aún había otro
tipo de protector, el oxys, gruesas tiras de cuero endurecido que protegían
nudillos y antebrazo. Todas las protecciones dejaban libre el pulgar para
facilitar los agarres y presas. Un luchador podía rendirse en cualquier momento
levantando el dedo índice, cosa que muchos consideraban deshonroso. De hecho,
muchos espartanos dejaron de participar en campeonatos de pugilato y pancracio
por considerar que era una forma poco honrosa de ser derrotado y para no
exponerse a la vergüenza de tener que rendirse. Un luchador era también
declarado vencedor cuando su adversario no podía continuar la lucha.
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