LA CIERVA DE CERINIA
La Cierva de Cerinia es un animal mitológico, perteneciente
a la mitología griega.
Heracles debía capturar a la cierva para llevarla viva a
Micenas y entregarla a Euristeo. La cierva de Cerinia, tenía pezuñas de bronce
y cornamenta de oro, estaba consagrada a Artemisa ya que era una de las cinco
ciervas que la diosa había intentado capturar para engancharlas a su carro y
había sido la única que había logrado escapar. Pero la cierva era muy veloz y
no le fue fácil atraparla, por lo que la persiguió día y noche sin descanso
hasta el país de los Hiperbóreos.
Allí la capturó mientras ésta tomaba agua y la llevó a
Euristeo. Heracles, era consciente de que si derramaba una sola gota de sangre
de la cierva de Cerinia tendría que dar explicaciones con su consiguiente
castigo. Aprovechando que la cierva estaba bebiendo, Heracles le atravesó las dos
patas por la piel utilizando una flecha que hizo pasar entre el tendón y el
hueso, sin llegar a derramar su sangre. Una vez inmovilizada, la apresó y la
llevó a Micenas. Su gran hazaña sirvió de ejemplo a otros muchos héroes de la
antigüedad como Yhuidr y Casto.
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